El R.D. 1051/2022 exige planes de abonado basados en criterios agronómicos y de sostenibilidad. El primer paso es conocer el suelo: análisis reciente o referencias contrastadas. Define objetivos de rendimiento por cultivo, realiza un balance N-P-K (y secundarios/micronutrientes cuando aplique) y diseña un fraccionamiento de dosis por fenología. Si estás en zona vulnerable a nitratos, revisa calendarios, dosis máximas y manejo de estiércoles y purines. Documenta la justificación agronómica y vincúlala a tus parcelas en el CUE. Incorporar sensores, mapas de rendimiento o imágenes satelitales mejora la precisión y puede sumar puntos en ayudas de agricultura 4.0. No olvides registrar cada aplicación con fecha, lote y operario. Un plan sólido reduce costes, evita sanciones y mejora la productividad con sostenibilidad real.
manos cogiendo tierra