La Gestión Integrada de Plagas (GIP) exige decisiones basadas en umbrales, monitoreo y uso racional de fitosanitarios. Para llevarla a la práctica en el CUE, crea fichas por cultivo con plagas clave, umbrales orientativos y materias activas recomendadas. Establece un protocolo: monitoreo, diagnóstico, prescripción, tratamiento y evaluación. Al registrar, incluye producto, dosis, parcela, plaga, equipo y operario; asocia el parte a una evidencia (foto o visita técnica) y planifica la revisión post‑tratamiento. Automatiza alertas de carencias de EPI, incompatibilidades, plazos de seguridad y resistencias. Integra RETO para que las adquisiciones cuadren con las aplicaciones. Con estas rutinas, tu cuaderno pasa de ser una carga a un sistema de mejora continua que reduce costes, residuos y riesgos, cumpliendo con GIP y la etiqueta del producto.
Mochila fitosanitaria